La sorpresa de Tinder desde el otro lado

Aníbal se que ahora estás durmiendo y no me atrevo a despertarte para esto. Te lo escribo para convertirme en tu periódico y que mañana al despertar sea lo primero que leas. A ver qué opinas…

Ayer me encontré a Noe en Tinder, mi empleada estrella. Aquella chica rubia de ojos azules que me dispara el corazón a la boca cada vez que me mira.

La duda, por supuesto, no está en darle al sí, sino en lo poco profesional que sería… aunque no sé si a ella le habré aparecido y qué habrá hecho. Quizá estoy teorizando sobre nada.
Pero bueno, si le he salido habrá alucinado porque nunca he dado a entender nada, y ya sabes, no soy la “típica”.

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Vuelvo al tema, que me desvío…

¿Qué hago Aníbal? Me atrae como la luna a la marea. Cada vez que me la cruzo me encantaría estrellarme contra esos labios carnosos que tiene.
La verdad es que nos llevamos genial, me hace mucho más llevaderos los lunes, los martes y hasta los viernes…

Sí, a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que me tiene invadidos los sentidos. Últimamente me viene a la mente cada vez que me desvelo.

Pero claro, por otra parte, me ha costado tanto llegar adónde estoy… Jefa de un departamento en el que hasta ahora la autoridad siempre  había sido un hombre. Se supone que precisamente ahí tendría que marcar una de las diferencias y no pensar con el corazón ni con la bragueta.

Estoy en bucle amigo, necesito tu consejo, aunque luego seguramente acabe haciendo lo que me de la gana…

 

Sorpresas que te da Tinder

—Álvaro, ¿sabes quién acaba de salirme en Tinder? ¡¡¡Mi jefa!!!

­—¿La tía aquella de la que me hablaste?

—Sí, sí, sí. ¡Uala, que fuerte!

— ¿Le has dado al sí?

—No tío, he cerrado la App del susto. No sé qué hacer. Qué palo…

—Ay nena, no hay para tanto. Si te mola dale al sí y sino pues pasa.

—A ver, no es que me vuelva loca, ni mucho menos, pero algo de gracia sí que me hace.

—Pues ya tienes la respuesta.

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—No, que va, no es tan sencillo. Es mi jefa imagínate que pasa algo… luego nos tendríamos que ver cada día en el trabajo.

—A ver flipadilla, que nadie te ha asegurado que quiera nada contigo.

—Obviamente que quiere algo o que al menos le gusto. Tendrías que ver las atenciones que tiene conmigo y cómo se comporta. La gente va comentando que soy su favorita. Hacía tiempo que tenía mis sospechas sobre si le gustaba o simplemente le caía bien, pero como sólo hablaba de hombres…

—Será la típica reprimida. Dale que sí, será interesante ver qué pasa.

—¡Voy a consultarlo con la almohada y mañana te cuento!

—Vale amore, ¡buenas noches!

—¡Gabon!

 

Feminismo Vs Hembrismo. ¿Cuál es la pequeña gran diferencia?

“El feminismo es una postura radical adoptada por muchas mujeres que tiene como objetivo poner a la mujer por encima del hombre a nivel social, laboral y personal.” “El mayor afán de las personas feministas, ya que no todas son mujeres, es quitarle valor al hombre en todos los aspectos de su vida”. Esta definición correspondería a una persona que no tiene muy claro qué significa el feminismo.

El feminismo no es ni mucho menos una opción desmedida, sino la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. Un movimiento social que lucha por el progreso de éstas y aboga por sus derechos, denunciado e intentando erradicar comportamientos discriminatorios que tienen su raíz simplemente en la arbitrariedad del sexo.

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Otro concepto completamente diferente es lo que se conoce como hembrismo, que sí es una postura radical, extrema y nada razonada por parte que quienes lo defienden y lo practican. Sería justo lo descrito al principio de esta columna, es decir, lo contrario al machismo. Un fenómeno llevado a cabo por las mujeres, que consiste en infravalorar y discriminar a los hombres.

 Muchas veces el feminismo degenera y se convierte en hembrismo, pero mientras no lo sea es importante destacar que las mujeres feministas lo único que quieren es alcanzar la igualdad entre el hombre y la mujer. Una igualdad que a pesar de que cada vez está más cerca se resiste a implantarse en nuestra sociedad, marcada por los estigmas de un patriarcado tan enraizado como antiguo y enfermo.

Ser feminista no tiene nada de malo ni es algo de lo que avergonzarse, aunque haya quien lo señale como algo abominable u hombres que ridiculicen tal postura. Lo que sí que resulta desagradable en cambio, son las mujeres machistas. Algo tan anacrónico como preocupante.

Donde solíamos besar(nos)

Zulema está ahí, clasificada y archivada en el recuerdo de Paula, que hace años que no vuelve a la luz. Y sin embargo, completamente accesible y dispuesta a ser desempolvada…

Y Paula que no se ha ido fuera este puente, ha hecho un viaje al pasado y sin darse cuenta se ha sorprendido a ella misma marcando de memoria el número de Zulema… Qué voz más extraña, parece una máquina… y el  mensaje  fue tomando cuerpo.

-No te llamo para removerte sentimientos, sería imposible resucitarlos cuando además ninguna de las dos los quiere de vuelta. Simplemente he vuelto allí donde solíamos pasar las horas y vivir ignorando que podría pasar mañana. A aquellos momentos en los que no había diferencia entre tu piel y la mía. Y qué sorpresa encontrarte allí sin que estuvieras. Me da la sensación de que ha pasado ya una vida entera desde que te peinaba los rizos.

(Se le escucha sonreír)

Es extraño poder recordar toda esa luz y apartar por completo las sombras que nos hicieron desaparecer. ¿Tú te acuerdas de esas madrugadas por las calles de Malasaña?  Nos las acabábamos apañando inconscientemente para perder siempre al grupo de vista y seguir escribiendo páginas de nuestra historia.

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Me acuerdo de la poca indiferencia que nos llegaba por parte de los demás. Levantamos pasiones y odios a partes iguales. Y luego eso nos acababa pasando entre nosotras. ¿Qué podía esperarse a nuestra edad? Aunque tal vez fuera algo intrínseco de nosotras mismas.

Hace unos meses alguien me habló de ti y recuerdo que pensé exactamente lo mismo que cuando en su día me sacabas de quicio. Ni se me ocurrió que tus cosas buenas pudieran provocarme todavía el mismo efecto.

Creo que no quiero respuesta a este flashback espontáneo. Simplemente me apetecía hacerte participe de nuestro destello kamikaze e invitarte a pasear por él una vez más. Tan sólo un segundo.

El laberinto de los espíritus, Ruiz Zafón

Daniel Sempere sigue buscando el por qué su madre, Isabella Gispert, partió allá donde sólo muere lo que olvidas, cuando apenas contaba con cinco años de edad. El pequeño Sempere lucha por encontrar la verdad, en la Barcelona gris y tenebrosa de la posguerra civil española, que le devuelva para siempre a la memoria el rostro de su madre.

Así arrancó La sombra del viento, opera prima de la saga El cementerio de los libros olvidados, y así empieza la cuarta y última El laberinto de los espíritus.

Carlos Ruíz Zafón ha decidido concluir la aventura literaria de la saga que se inició en 2001, con una trama de intriga que abarca 925 páginas de imaginación desbordante, prosa casi poética y la entrada en escena de uno de los personajes más entrañables del periplo: Alicia Gris.

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Esta novela empieza algo lenta, sin embargo, va cobrando intensidad pasados los dos primeros capítulos. Cuando empieza a desarrollarse la acción que tiene lugar en el escenario de las atrocidades cometidas durante la deleznable dictadura española. La trama se va enredando poco a poco, hasta entrelazar personajes nuevos y antiguos con un mismo interés en común: hallar la verdad sobre sus vidas para entenderlas, más allá de la sed de venganza.

Carlos Ruíz Zafón, que por algo es el más leído en lengua española, después de Miguel de Cervantes, ha sabido continuar la historia enriqueciéndola a base de misterio, fraternidad, valentía y sobre todo mucho amor. Amor en mayúsculas a la ciudad de Barcelona y hacia todas aquellas profesiones que hacen de las letras su día a día: libreros, escritores y periodistas.

Obras así son un regalo para quienes no podríamos pasar sin dejar la huella de nuestros escritos, intentando así ser inmortales de alguna forma.

Algo que quizá pueda echarse en falta en esta historia es un poco más de romanticismo o calor en torno al personaje de Alicia Gris. Y un acierto brillante es el punto exacto en el que se detiene la historia: la ceremonia de clausura de los JJOO de Barcelona 92. Un momento lleno de magia para quienes tuvieron la suerte de vivirlo.

La mujer dragón

Era la noche de San Juan y a Elena le salían los crepes, que se había comido en la cena, por las orejas. No obstante como para bien o para mal era humana, su cuerpo eligió otra vía de escape que no fueran esos cartílagos replegados que sobresalen a lado y lado de la cabeza.

Elena estaba contemplando la hoguera que ardía sin mesura, ni censura y de repente le vino la regurgitación de lo que venía siendo el festín que se había metido entre pecho y espalda. No tuvo otro sitio donde ponerse a vomitar que al lado de la hoguera, notando todo el calor que esta desprendía y que se pegaba a todo su cuerpo.

Empezó a vomitar y desde el otro lado de la hoguera un niño empezó a llamar a gritos a su padre:

-¡¡¡Papa, papa, una señora está vomitando fuego!!!

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El padre del niño que estaba justo de mollera, miró a su hijo con los ojos como platos, se fijó después en Elena, la señora que vomitaba fuego, cogió de la mano a su retoño y fue corriendo hacia la mujer dragón. Cuando llegó a su lado la dragona había cesado ya el arrojamiento y prueba de ello eran los restos que aún pendían de su barbilla, que ni mucho menos eran cenizas, más bien tropezones de gamba y lechuga con aspecto bastante perjudicado.

El padre, entusiasmado con el hecho que creía haber visto, le pidió a la mujer dragón que se hiciera una foto con él.

Elena, que en sus tiempos mozos fue la estrella principal de la obra de teatro pipas con azúcar, en el Coliseo de Barcelona, se sintió alagadísima por pensar que la habían reconocido y mostró su sonrisa más amplia para quedar inmortalizada, sin ni siquiera pensar en los tropezones de vomito que tenía en su cara.

La decisión final de Elba

El otro día fui a hablar con la médica de Pablo, sin que él supiera nada. Me daba la sensación de que en todo lo que me había contado había algo que aún no terminaba de encajar. Y como me alegro ahora de haberme dejado llevar por mi intuición.

Lo que tiene Pablo no es una patología, me dijo la Doctora Santamarina. El tratamiento que sigue es a base de ansiolíticos de baja intensidad, que consiguen rebajarle el nivel de estrés y angustia, cuando se siente sólo y los problemas se le multiplican, en su cabeza.

Se ve que antes de conocerme se sentía muy sólo. Decía que no sabía que estaba haciendo con su vida. No tenía trabajo, ni padres, ni hermanos. Y tampoco un amor que consiguiera quitarle algo de frío al invierno. Se estaba sumiendo en una depresión de las que puede tener cualquier persona. La diferencia es que sus episodios de angustia son más agudos, porque el accidente de avión que le dejó huérfano cuando era tan sólo un niño, le había dejado una herida incurable que incluso años más tarde le seguía supurando.

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“Él cree que se está volviendo loco. Siempre me dice que cuando peor está experimenta una sensación parecida al aislamiento de su propio cuerpo”, me explicó la Dra. Santamarina. Esto fue lo que él me confesó cuando hablamos el otro día.

¿Qué hay del síndrome de Cuando crees que me vez cruzo la pared?, os estaréis preguntando. Pablo tiene una imaginación desbordante y además es un tanto exagerado. Aunque a día de hoy no sé si esto fue una broma o una llamada de atención para que le cuide y le bese las heridas. Él cree realmente que algo en su cabeza no va del todo bien, pero no es más que inseguridad y miedo.

Me he dado cuenta de que en realidad es un ser indefenso, prácticamente el niño del que se despidieron sus padres hace ya más de 15 años. Y creo que es algo que ha acabado de enternecerme. Cuando empezaron mis dudas jamás pensé que esta relación que empezamos hace ya dos meses acabaría por reforzarse en su propia incertidumbre.

Me quedo con él. Con sus exageraciones, sus sombras, sus momentos de desconexión y sobre todo, con toda la luz que sin darse cuenta lleva dentro y me llena los días.

Mañana llamaré a Raquel para explicárselo. Últimamente no hemos tenido tiempo de charlar. Creo que ha conocido a alguien por una app…